jueves, 23 de noviembre de 2017

Nora Aideé Enríquez

La disciplina de la libertad
Para Savater (1997), ningún niño quiere aprender si eso significa que le quitará tiempo para las actividades que le gustan  (como los jugos) o que implica un esfuerzo porque se le dificulta aprenderlo.
Basados en esta premisa, decimos que cuando los niños se rehúsan a estudiar, los adultos empleamos la tiranía argumentando que lo hacemos por su bien pese a que la realidad es que lo hacemos por el nuestro pues necesitamos delegar/transmitir nuestros conocimientos para dos fines: que ellos tengan los conocimientos necesarios para jugar un rol en la sociedad (reemplazándonos) y para quedar “inmortalizados” a través de las enseñanzas.  El ser humano no es eterno y es por esta razón es que tiene que enseñar a las nuevas generaciones las tareas que les correspondan para que con el tiempo, vayan siendo ellos quienes los sustituyan.  Esta enseñanza será transmitida conforme la persona la conoce, con los instrumentos que ella empleo y de la forma que aprendió salvo sus excepciones.  En éste contexto, decimos que los niños se ven obligados a ser educados les guste o no y que la tiranía será un método frecuentemente visualizado sin embargo, esta misma educación más tarde será quien les devuelva la “libertad” que es  definida como el logro de nuestra integración social (Savater, como se citó en Nicolás, 2015).
Algunos autores aseguran que los niños son creativos por naturaleza y  que cuentan con capacidad innata para asimilar la educación porque son quienes deciden qué aprender. Es por esta razón que la educación recurre a la disciplina pues con ella se obliga al niño a mantenerse atento a lo que se le enseña así como a realizar los ejercicios necesarios que requiere el aprendizaje.  Podríamos decir que la educación es practicar una enseñanza que se haga respetar pero que a la vez permita irreverencias ocasionales  como vía de madurez intelectual.
        ¿Hacia una humanidad sin humanidades?
Para Savater (1997), cada época tiene sus propios terrores y la educación no es la excepción  ya que se teme que con el paso del tiempo se supriman los planes de estudio de las humanidades y sean sustituidos por especialidades técnicas que a la larga desplazarán a la historia, filosofía, literatura, etc.,    La finalidad de éstas nuevas técnicas como la tecnología,  es introducir al individuo al campo laboral de manera inmediata
En la actualidad, se busca adquirir más saberes técnicos y complejos dejando de lado las facultades que desarrolla el humanismo (capacidad crítica de análisis, curiosidad, sentido de razonamiento lógico, etc.) La importancia que dan las humanidades a la enseñanza no es qué tanto se aprende sino  de cómo lo hace además de despertar la curiosidad y el gusto por aprender. Si se logra que el niño/alumno tenga ese  gusto y  esa curiosidad estarán motivados para proseguir un estudio ya comenzado.
Con regularidad la impartición de clase sigue el mismo método, independientemente al docente, ésta se hace bajo esquemas o lineamientos muy rígidos sin obtener empatía y motivación en los alumnos dejando de lado la estimulación o apertura de un “apetito cognoscitivo”.
La humanidad es simplemente la formación integral de la persona y tal pareciera que muchas personas ven a los estudios humanísticos “peleados” con los científicos, sin embargo no es así, la formación de una persona radica en la combinación de ambos. 


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