La
disciplina de la libertad
Para Savater (1997), ningún
niño quiere aprender si eso significa que le quitará tiempo para las
actividades que le gustan (como los
jugos) o que implica un esfuerzo porque se le dificulta aprenderlo.
Basados en esta premisa,
decimos que cuando los niños se rehúsan a estudiar, los adultos empleamos la
tiranía argumentando que lo hacemos por su bien pese a que la realidad es que
lo hacemos por el nuestro pues necesitamos delegar/transmitir nuestros conocimientos
para dos fines: que ellos tengan los conocimientos necesarios para jugar un rol
en la sociedad (reemplazándonos) y para quedar “inmortalizados” a través de las
enseñanzas. El ser humano no es eterno y
es por esta razón es que tiene que enseñar a las nuevas generaciones las tareas
que les correspondan para que con el tiempo, vayan siendo ellos quienes los
sustituyan. Esta enseñanza será
transmitida conforme la persona la conoce, con los instrumentos que ella empleo
y de la forma que aprendió salvo sus excepciones. En éste contexto, decimos que los niños se
ven obligados a ser educados les guste o no y que la tiranía será un método
frecuentemente visualizado sin embargo, esta misma educación más tarde será quien
les devuelva la “libertad” que es definida
como el logro de nuestra integración social (Savater, como se citó en Nicolás,
2015).
Algunos autores aseguran
que los niños son creativos por naturaleza y
que cuentan con capacidad innata para asimilar la educación porque son
quienes deciden qué aprender. Es por esta razón que la educación recurre a la
disciplina pues con ella se obliga al niño a mantenerse atento a lo que se le
enseña así como a realizar los ejercicios necesarios que requiere el
aprendizaje. Podríamos decir que la
educación es practicar una enseñanza que se haga respetar pero que a la vez
permita irreverencias ocasionales como
vía de madurez intelectual.
¿Hacia una humanidad sin humanidades?
Para Savater (1997),
cada época tiene sus propios terrores y la educación no es la excepción ya que se teme que con el paso del tiempo se
supriman los planes de estudio de las humanidades y sean sustituidos por
especialidades técnicas que a la larga desplazarán a la historia, filosofía,
literatura, etc., La finalidad de
éstas nuevas técnicas como la tecnología,
es introducir al individuo al campo laboral de manera inmediata
En la actualidad, se
busca adquirir más saberes técnicos y complejos dejando de lado las facultades
que desarrolla el humanismo (capacidad crítica de análisis, curiosidad, sentido
de razonamiento lógico, etc.) La importancia que dan las humanidades a la
enseñanza no es qué tanto se aprende sino
de cómo lo hace además de despertar la curiosidad y el gusto por
aprender. Si se logra que el niño/alumno tenga ese gusto y
esa curiosidad estarán motivados para proseguir un estudio ya comenzado.
Con regularidad la
impartición de clase sigue el mismo método, independientemente al docente, ésta
se hace bajo esquemas o lineamientos muy rígidos sin obtener empatía y motivación
en los alumnos dejando de lado la estimulación o apertura de un “apetito
cognoscitivo”.
La humanidad es
simplemente la formación integral de la persona y tal pareciera que muchas
personas ven a los estudios humanísticos “peleados” con los científicos, sin
embargo no es así, la formación de una persona radica en la combinación de
ambos.
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